La casa ubicada en 93 Main St., Lisbon, donde se encontraban y fueron detenidos 17 trabajadores indocumentados. Ben McCanna/fotógrafo del personal

De cerca, la falta de mantenimiento en la casa en 93 Main St. se ve claramente.

El patio está lleno de restos de cigarillos, cáscaras de huevo, y una botella de Poland Springs medio vacía de un líquido color naranja. Una rata corre a través de las escaleras y se mete en un hoyo en el cimiento del edificio.

Pero desde la calle, la casa en la esquina de las calles Bibber y Main se ve igualita a todas las otras casas de la manzana.

Un vecino dice que no se había dado cuenta de quién vivía allí. Solo vio que salían de la casa para ir a trabajar en techados, o para quitar la nieve alrededor de los muchos vehículos que muchas veces se encontraban delante de la casa. La policía de Lisbon nunca se fijó en la gente que vivía ahí, hasta que una investigación sobre un accidente de tráfico les dirigió a la casa, según el Jefe de Policía Ryan McGee. Esa visita hizo preguntarse si algunos de los residentes de la casa serían migrantes indocumentados, pero McGee y su equipo nunca imaginaron lo que descubriría la Patrulla Fronteriza cuando le informaron sobre su presentimiento.

En la tarde del 21 de marzo, agentes de la Estación de la Patrulla Fronteriza de Rangeley encontraron y detuvieron a 17 trabajadores migrantes de Guatemala y Nicaragua que vivían juntos en esa casa de 4 habitaciones, a 2,300 millas de la frontera sur del país.

“Patrulla Fronteriza Infiltra a una Red de Tráfico Humano”, decía el comunicado de prensa de la Patrulla, que se refería a la casa en 93 Main St. como parte de una “red criminal.” Según la Patrulla, los migrantes “son parte de una ola creciente de migrantes que transitan por el Estado de Maine.”

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Los trabajadores ya no están en la casa en Lisbon. Pero para muchas organizaciones en la región, quedan muchas preguntas urgentes sin contestar: ¿Quiénes eran esos hombres? ¿Cuál es la compañía de Massachusetts que los empleaba y los metió en esa casa alquilada? ¿Por qué nadie puede encontrarlos ni saber dónde están ahora?

¿UNA OLA CRECIENTE?

Se habla poco del tema de la inmigración cerca de la frontera norte de EEUU, en comparación con la conversación eterna sobre la frontera sur. Pero los agentes de la Patrulla Fronteriza en Nueva Inglaterra están encontrando más y más trabajadores indocumentados en esta región, según Willam Maddocks, agente principal en el Sector Houlton.

Los contactos que ICE y la Patrulla han tenido con migrantes en Maine se han redoblado hasta 9,700 entre 2021 y 2022, según información de la Patrulla. En este año, hasta la fecha, han aumentado otro 74%.

foto de la Patrulla Fronteriza

Las personas migran por varias razones, dice Maddocks, según las ventajas que perciben en una región u otra. No quiso comentar sobre por qué ahora más migrantes están llegando a Maine y otros estados del norte de Nueva Inglaterra, pero dice que algunos encuentran información en Internet que les motiva a decidir trasladarse d un lugar a otro.

Lo que encontraron en Lisbon, comentó, revela un aumento notable en la migración a Maine que su agencia lleva varios años monitoreando. “En todo mi tiempo en Maine, nunca había encontrado una casa de migrantes habitada por tantas personas. Para nosotros esto es una señal de alarma.”

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Nicolaas Groeneveld-Meijer es un abogado que ayuda a trabajadores migrantes en las industrias de agricultura y en el procesamiento de mariscos que son víctimas de tráfico humano. Trabaja con la agencia Pine Tree Legal Assistance en la unidad de Ayuda a Trabajadores Agrícolas. Él rechaza la afirmación de Maddocks de que haya más trabajadores migrantes en Maine ahora.  Groeneveld-Meijer dice que la retórica de “tráfico humano” y “red criminal” contribuye a una cultura de “xenofobia histérica” contra la inmigración.

Sin embargo, las organizaciones pro-derechos de los inmigrantes y la Patrulla están de acuerdo en que los trabajadores indocumentados pueden sufrir explotación laboral y ser intimidados por sus empleadores, y que el gobierno debe abordar a ese problema.

“A pesar de ser indocumentados, las leyes federales que protegen a los trabajadores, como el Fair Labor Standards Act, protegen tanto a los migrantes como a los ciudadanos”, dijo Michael Felsen, un abogado que trabajaba con el Departamento de Trabajo de EEUU y que ahora trabaja con Centros de Trabajadores y otros grupos que apoyan a los trabajadores inmigrantes.

Como otros activistas que apoyan los derechos de los inmigrantes, Felsen se alarmó al ver las condiciones de la casa en Lisbon. También especuló que la compañía, que la Patrulla sólo se identificó como “una compañía basada en Massachusetts”, que alquilaba la casa, probablemente violaba los derechos de los trabajadores en cuanto al salario mínimo y pago por horas extras. También es posible, observó, que los migrantes sean víctimas de tráfico humano, si fueron forzados a vivir y trabajar en Lisbon sin su consentimiento.

Felsen y Groeneveld-Meijer se preocupan también por otra razón. Dado de que la Patrulla y el ICE hasta la fecha no han identificado a la compañía, sospechan que el ICE está priorizando la deportación de los trabajadores, y no la investigación de las personas que los puede haber explotado.

foto de la Patrulla Fronteriza

UNA NUEVA POLÍTICA

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Desde la inauguración del Presidente Biden, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció cambios en la política hacia los inmigrantes, para enfatizar la investigación de violaciones laborales y no la deportación de trabajadores inmigrantes.

En octubre de 2021 el ministro del DHS terminó con la política de Trump de llevar a cabo redadas en los lugares de trabajo, diciendo que esas redadas “arrestaron sin buena razón a cientos de trabajadores, y también fueron usadas por empleadores para reprimir y amenazar a sus trabajadores que buscaban el cumplimiento de sus derechos como trabajadores.”

Las nuevas directrices del DHS, publicadas en enero de este año, crearon un nuevo proceso para los trabajadores que hayan sido víctimas de explotación laboral para conseguir “acción deferida.” Ese estatus les da el derecho de permanecer en EEUU durante dos años, lo que les permite a ayudar al gobierno en sus investigaciones sobre compañías que hayan violado las leyes de trabajo.

Felsen aplaude esas nuevas políticas, y señala que los trabajadores indocumentados contribuyen de manera importante a la economía del país, que ahora sufre de escasez de trabajadores en muchos sectores.

“Tenemos muchos millones de trabajadores en el país que hacen los trabajos más duros y esenciales que los ciudadanos no quieren hacer”, dice Felsen. “El DHS no debe criminalizar a esos trabajadores. Si trataran de deportar a todos esos trabajadores, dañarían mucho a la economía del país.”

Los hombres de Lisbon parecen ser candidatos ideales para ese estatus de acción diferida, dijo Felsen. Pero él y otros activistas no han podido confirmar que se van a ofrecer a esos hombres la posibilidad de quedarse en el país.

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Según el comunicado de prensa de la Patrulla Fronteriza del 22 de marzo, dos de los hombres ya habían sido deportados previamente, y podrían ser procesados por entrar al país una segunda vez. Cuatro de los hombres habían estado detenidos previamente y ya tenían orden de deportación.  A los otros 11 les abrieron proceso de deportación.

Maddocks dijo que la Patrulla entregó el caso al ICE, que sería la agencia responsable de decidir si se ofrecía a los hombres el estatus de acción diferida y la posibilidad de permanecer en el país.

Un portavoz de DHS dijo inicialmente en un correo que la Patrulla todavía estaba encargada del caso. Luego clarificó que la Unidad de Investigación de Seguridad Nacional del ICE estaba trabajando sobre el caso. No quiso decir si los trabajadores siguen detenidos, si les van a ofrecer acción diferida, o si el ICE va a investigar a la compañía que los empleaba.

Las organizaciones que quieren ayudar a los trabajadores no han podido averiguar más sobre ellos, ni si siguen detenidos, según Groeneveld-Meijer. Él solo ha podido confirmar que uno de ellos está ahora detenido en Rhode Island. El hecho de que se ha empezado el proceso de deportación para todos, combinado con la falta de transparencia del gobierno, le hace pensar que el ICE no está cumpliendo las nuevas políticas de DHS.

“Parece que el gobierno está priorizando la deportación de los 17 trabajadores”, dice Groeneveld-Meijer. “Es probable que algunos de esos hombres sean víctimas de violaciones de la ley por parte de la compañía, pero parece que van a ser deportados sin poder revindicar sus derechos.”

PREGUNTAS QUE QUEDAN

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La casa en Lisbon está vinculada con una calle pintoresca en Kennebunk, con patios de pasto verde, varios aros de baloncesto, y un callejón sin salida.

Una casa en esa calle de Kennebunk es propiedad de “Elizabeth Jean Property Management, LLS”, una compañía que se creó en mayo de 2022 y que compró la casa en 93 Main St en Lisbon el 1 de junio de ese año, según documentos de la ciudad de Lisbon y la Secretaría del Estado de Maine. Allí viven Anna Milley y su esposo Ron Milley, presidente de la compañía Consultant Services Commercial New England (CSC New England).

foto de la Patrulla Fronteriza

CSE New England se dedica a inspecciones de pre-construcción, y ha trabajado en varios grandes proyectos de construcción a lo largo del Estado de Maine, incluyendo el edificio Wex en Portland y el Lincoln Mill en Biddeford. En un artículo en la revista Mainebiz, Ron Milley celebró sus conexiones con muchos promotores y compañías de construcción.

La semana pasada CSC New England no quiso contestar nuestras llamadas.  Cuando llegamos a la puerta de su casa, Anna Milley dijo que lo único que sabía era que ellos habían alquilado la casa en 93 Main St. al dueño de la compañía que empleaba a los migrantes. Luego cortó de repente la entrevista y dijo que su esposo llamaría a nuestro periódico más tarde. Pero Ron Milley nunca nos llamó.

Ninguna organización gubernamental ha publicado ninguna información sobre la compañía de Massachusetts que empleaba a los migrantes y alquilaba la casa en Lisbon donde estaban viviendo.

Organizaciones como las de Felson y Goreneveld-Meijer siguen buscando información sobre dónde están los hombres detenidos en Lisbon y si han tenido acceso a recursos legales.

“Yo no sé si siguen en EEUU”, dijo Groeneveld-Meijer.  “Es posible que ya estén en Texas, o que ya hayan sido deportados.”

Traducido por Aviva Chomsky, profesora de historia y coordinadora de estudios latinoamericanos en la Universidad Estatal de Salem (Massachusetts). Ver la versión original del artículo aquí.

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